domingo, 29 de julio de 2012

Caramanta

"Aprendí que para uno encontrarse
tiene que buscar en la raíz,
En la familia, en el pueblo, en la tierra,
ahí donde un día tú fuiste feliz".
Te vengo a cantar, Grupo Bahía.  

No sé porqué hoy el recuerdo de la Cuchilla tocó con tanta claridad las puertas de mi memoria mientras era espectadora de la vida cotidiana por la ventanilla del bus. Llegó a mi la idea de que ésa pequeña comunidad terca, construida en toda la cuchilla de un morro, elevada por sobre nosotros los que sólo tenemos en la periferia edificios, es un micro universo cuyo horizonte va más allá de las nubes y llega hasta donde se curva la tierra. Imagino que la gente allí vive sin más pretensiones que las de tener una buena cosecha, tener bonitas sus florecitas, buenas relaciones con el vecino, aguapanela en la olla y simplemente ser feliz. Me pregunté entonces, cuándo me dejé colgar tantas pretensiones en el cuello de la vida y más aún, cómo desprendérmelas de allí.


Seguro ésta noche en la cuchilla llueve y la señora que nos regaló agua y vendía fritos debe tener mucho frío, lo más seguro es que la cancha voladora (una cancha de fútbol que parecía sostenida por gravitación), esté empapada y solitaria sin el caballo que acompañaba el "picaito" de ése día. No me imagino en dónde estará el caballero que me honró desde la distancia con un trago de ron, ni tampoco el novillito que tenía complejo de perro y que andaba detrás de todo el mundo buscando cariño. Lo que sí creo es que Don Eladio debe seguir trabajando en su finca, tranquilamente, con el bello brillo que da la inocencia:

- Don Eladio, y por qué dicen que en esa quebrada hay tanto oro?.

- Es que cuentan que los indios iban con una recua de mulas cargadas de oro a esconderlo de los españoles, se vino un derrumbe y ése oro sigue saliendo de ahí.

Sentadas ahí escuchábamos las detonaciones para sacarle el oro obligatoriamente a las montañas, pero ellas continúan inmutables haciendo brotar oro, flores, papas, árboles y repollos, hasta el día que se cansen y digan no más con un gran estornudo y se deshagan de nosotros para comenzar un nuevo ciclo.

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